Hace algunas semanas mi queridísimo amigo Kenneth andaba escapado por la isla. Cambió la jungla de cemento por el olor a salitre y la brisa caribeña. Si algo admiro de Kenneth es su entusiasmo por la vida y por las cosas que ama. Es realmente un deleite ver como fluye por la vida. Terminamos improvisando una pequeña sesión amistosa.





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